miércoles, 24 de noviembre de 2021

Javier Rodríguez González, premio "Miguel Hernández - Comunidad Valenciana 2021"

 Os presentamos al premiado en la edición 2021 del Premio Internacional de poesía "Miguel Hernández - Comunidad Valenciana".

 Su obra Corredora de fondo explora sobre el mundo en el que vivimos, nuestra dependencia de las nuevas tecnologías y el recuerdo, arcádico, de mundos y universos más sencillos. Como muestra, este fragmento del poema que inicia el libro:

Yo soy la corredora de fondo.

Nadie decidirá mi destino.

No busquéis mis pecados en Google:

este rostro carece de historial.

Desconozco los motivos de la furia,

los lugares comunes, los clubs privados con decálogos de

odio.

He desdeñado las lisonjeras salmodias del neón,

la fraternidad sediciosa de las pantallas,

la apócrifa complicidad de los likes multiplicados.

Solo hay una vocación:

la incandescencia inmortal en el horizonte,

la promesa del viento que inunda

los solares desahuciados de la civilización,

estaciones de tren petrificadas en el olvido,

la posibilidad incierta de otro amor,

hirviendo siempre en lontananza.

Pero algún día retornará el don primigenio.

Se desvanecerá la jauría cibernética.

Recobraremos la visión nocturna de los stalkers,

retornaremos dichosos al antiguo auditorio celeste,

a nuestro plácido refectorio solar,

como ruiseñores dormidos

en sureños bohíos saturados de luz.

lunes, 15 de noviembre de 2021

Vuelven el Premio Internacional de Poesía "Miguel Hernández"

Como desde hace once años, noviembre es sinónimo para Auralaria del acto de entrega del Premio Internacional "Miguel Hernández". Este año, como siempre en colaboración con la Fundación Cultural Miguel Hernández, el acto se llevará a cabo el próximo sábado 27 de noviembre, a las 20:30 horas. El lugar el acostumbrado, el Auditorio de la Lonja de Orihuela, donde recibiremos a Javier Rodríguez González. Os esperamos  a todos aquellos que nos habéis acompañado a lo largo de estas once ediciones y, por supuesto, a quienes todavía no habéis asistido a este acto.

domingo, 26 de septiembre de 2021

Reseña sobre "La estirpe", de Eduardo Boix

 La estirpe: reconstruyendo al monstruo; deconstruyendo los géneros literarios 

 Álvaro Giménez


Comentaba este verano Luis Bagué Quílez (en ese nuevo universo de citas literarias y no literarias llamado Facebook) tras leer Revelaciones de la maestra del arco de Javier Vela, (Pre-textos) y La Canción de Nof4 de Raúl Quinto (Jekyll & Jill), que "el futuro de eso que llamamos “literatura” pasa por obras que comparten una característica: su resistencia numantina a meterse en la camisa de fuerza de los géneros literarios". Evitando comparaciones o agrupaciones que siempre pueden ser simplistas, la última obra de Eduardo Boix, La estirpe, (Ediciones del Viento), bien podría definirse (aunque no solo) por el mismo rasgo: la mezcla, aparentemente caótica o involuntaria, de géneros tan diversos como la narración, la autobiografía o la crónica periodística.

Así, bajo el subtítulo de Autobiografía del monstruo, La estirpe se nos presenta, inicialmente, como proceso, entre periodístico y pseudocientífico (ya empieza aquí la mencionada fusión de géneros), para buscar el origen del monstruo: He intentado encontrar la génesis del monstruo, de dónde viene y cuál es su estirpe – indica el narrador al final del primer capítulo, Cosmovisión.

Sin embargo, lejos de convertirse en un catálogo de casos de pederastas, psicópatas y parricidas o un sesudo ensayo que ahonde en causas profundas para hacernos entender la forma de actuar de tales desequilibrados, la obra va derivando en una sutil mezcla de acontecimientos personales del autor que jalonan, en ocasiones con un punto mayúsculo de azar o casualidad casi ficcional y literario, esas existencias en apariencia lejanas y ajenas a él y a todos nosotros.

De este modo, y especialmente a partir del capítulo titulado La estirpe, el libro adquiere un tono de confesionalidad y autobiografismo que consigue enganchar al lector y hacer muy ameno su trasiego por la lectura. 

Los distintos episodios familiares (sobre todo aquellos relacionados con sus abuelos) que el autor va compartiendo progresivamente, generan en el lector la sensación de empatía y, a la vez, cierto "morbo" para comprobar hasta qué punto han influido en el carácter de Eduardo Boix. Al mismo tiempo, sirven como antesala o punto inesperado de comparación con personajes míticos como Virginia Woolf o Silvia Plath, (en el capítulo La familia). Es este uno de los aspectos más destacados del libro. La habilidad que el autor posee para que algo tan aparentemente ajeno como la existencia de ambas poetas pueda asemejarse a la de miembros de su familia. La fórmula se va repitiendo a lo largo del libro, incidiendo en esa mezcla de géneros de la que hablábamos al principio: narración y documentación casi periodística unida a lo autobiográfico sin caer en el exhibicionismo personal o en la anécdota per se: la coincidencia con una conocida del famoso parricida argentino Barreda; el encuentro con un “doktor” supuestamente vinculado al nazismo; los años de convivencia con un concejal pederasta…

Como condimento de todo ello, merece la pena fijarse en los apuntes culturales de la adolescencia e infancia del autor que complementan los distintos capítulos. Son muchas las citas de cine y literatura que dan un tono de manual de cultura contemporánea a La estirpe, en especial, esas referencias a la cultura de los 80 que han configurado, como dice Karmelo C. Iribarren, la forma de ver el mundo de quienes, como Eduardo, nacimos en los 70.

Este puzzle de acontecimientos personales, autobiográficos y culturales lleva al lector hacia un final que mezcla dos géneros en los últimos dos capítulos: Mi monstruo y Coda: un mundo (in)feliz

El primero de ellos reproduce los rasgos propios de una crónica periodística, con una distancia que nos recuerda a capítulos leídos en autores como Abad Faciolince (El olvido que seremos). Es una distancia, que como en el caso del autor colombiano, tiene como objetivo proteger al narrador – autor de un recuerdo doloroso. 

Por su parte, Coda, es un cierre que se acerca al terreno de prosa lírica y que sirve para enunciar la tesis del libro, ya vislumbrada en el capítulo anterior: el monstruo está cerca; el monstruo es, en ocasiones, uno mismo. Se cierra con esa máxima un libro que se resiste a una fácil catalogación y que proporciona al lector un abanico de sensaciones tan diverso como los distintos géneros que lo conforman. 

Para el lector curioso queda la tarea de descubrirlos…



martes, 10 de agosto de 2021

"La canción del equilibrio", de Lars Gustafsson. Traducción de Luisa Pastor.

Ilustración: Alba L. Giménez

A menudo me digo a mí mismo:
“estoy en equilibrio, todo es armonía”.

Voy de acá para allá con una cancioncilla en los labios;

ante mí, nada salvo esta cuerda floja, aún más floja conforme el paseo se prolonga,
aunque solo un poco, tan sólo por un momento,

y no se asemeja en nada al viento
este viento que sopla ahora,

que aún querría cobrar más fuerza y recrudecerse,
y si lo hiciera, quién sabe,

puede que no resultase tan arduo, después de todo, andar por la cuerda floja
ni siquiera en plena tormenta; sin embargo, pocos lo han intentado.

Cuando todo está dicho y hecho,
¿a dónde se podría ir si no?

A menudo nos decimos a nosotros mismos:
“todo está en equilibrio, todo es armonía”.

Los más altos bloques de piedra hacen equilibrio
sobre los más bajos, y los más bajos

sobre otros aún más bajos, en su orientación correspondiente.

¡Qué bien! Qué extraordinario edificio,
qué majestuosa línea, vaya un desafío,

y mira tú por dónde, se mantiene en pie, no darías crédito
a menos que tuvieras la certeza de que hay en todo equilibrio,

hay en todo armonía, de lo contrario, ¿qué pasaría?

A menudo me digo: “Estoy en equilibrio, todo es armonía”.

Duermo de noche y me despierto de día,
todo funciona bastante bien,

contesto al número correcto cuando el teléfono suena,

y hay quienes han marcado toda su vida mal,
me llaman a mí cuando en realidad buscan a otro.

Contesto siempre con el nombre correcto
cuando me llaman con el nombre correcto,

y cuando la muerte señala a alguien,
éste señala a su vez a otro que acude de inmediato.

¿A dónde podría ir si no?

A menudo nos decimos a nosotros mismos:
“estamos en equilibrio, todo es armonía”.

La lluvia llega a tiempo

y las guerras son algo que ocurre lejos
y el soplón tira de la cuerda y la cuerda aguarda al asesino,

la moneda está en su justo precio,

lo que importa es tener la reacción correcta,
el punto de vista correcto, el autocontrol correcto.

Lo correcto, ¡qué bien!

Y el niño abandona la escuela justo a tiempo.


From The stillness of the world before Bach










lunes, 31 de mayo de 2021

Programa del Acto de entrega del Premio Internacional de Poesía "Miguel Hernández"

Os presentamos el programa del acto de entrega del Premio Internacional de Poesía "Miguel Hernández" 2020. En esta ocasión, junto a la actuación preparada por Auralaria, en la que intervendrán Luisa Pastor, José Jimeno, Claudia Lidón y Eva García Lorca, contaremos con la actuación musical del poeta premiado, descubriendo de este modo su faceta de cantautor.
Os esperamos el próximo sábado 5 de junio a las 20:00 h. en el Auditorio de la Lonja.

viernes, 28 de mayo de 2021

Carlos Alberto Palacio, premio internacional de Poesía "Miguel Hernández" 2020

 


Os presentamos al premiado en la edición 2020 del Premio Internacional de Poesía "Miguel Hernández" 2020: Carlos Alberto Palacio, Pala. En el acto de entrega del galardón, podremos disfrutar de su doble faceta de escritor y cantante, ya que cerrará el acto interpretando varios temas de su repertorio. Será el día 5 de junio a las 20:00 h. en el Auditorio de la Lonja de Orihuela.


miércoles, 26 de mayo de 2021

Acto de entrega del Premio "Miguel Hernández - Comunidad Valenciana" 2020

 El próximo sábado día 5 de junio, a las 20:00 horas, se celebrará en el Auditorio de la Lonja de Orihuela la entrega del Premio Internacional de Poesía "Miguel Hernández - Comunidad Valenciana" 2020. Las restricciones derivadas de la pandemia, impidieron que se llevase a cabo en su fecha habitual, el mes de noviembre. Ahora, ante la mejoría de las condiciones sanitarias, por fin, el escritor colombiano Carlos Alberto Palacio - Pala, recibirá el galardón que le acredita como ganador de la edición 2020 con el poemario "Abajo había nubes". Como siempre, desde hace diez años, Auralaria, en colaboración con la Fundación Cultural Miguel Hernández y la Concejalía de Cultura del Excmo. Ayto. de Orihuela, organizan este evento. Os esperamos con todas las medidas de seguridad derivadas del protocolo Covid-19.

lunes, 15 de febrero de 2021

"Febrero", de Bill Christophersen (Traducido por Luisa Pastor)

Ilustración: Alba L. Giménez


El frío se recrudece; por mucho que el anochecer

se retrase, Febrero, con su luz de vapor de mercurio

está puliendo la congelada superficie de color hueso

crujiente y traicionera bajo nuestros pies.

Esta es la época del año idónea para echar

una llave al candado del saludable apetito,

para restituir a la noche sus viejas ansiedades,

con el insomnio y las pesadillas en activo;

cuando lo que es urgente se deja para mañana

y aquello que se ha emplazado viene a llamar

con mascullados reproches a tu puerta,

y las enterradas ambiciones emergen del suelo

y pegan tus escurridizos hombros al muro,

y la esperanza es un reptil que aguarda el mimo del sol.


Enlace al poema original

martes, 12 de enero de 2021

“Meditation at Lagunitas”, de Robert Hass (Traducido por Luisa Pastor)


Ilustración: Alba L. Giménez

Todo el pensamiento moderno gira en torno a la derrota.

En este sentido, se parece a todo el pensamiento antiguo.

La concepción, por ejemplo, de que el hecho concreto

amortigua el radiante esplendor de la idea,

de que el pájaro carpintero, horadando  con su graciosa careta

el esculpido tronco yerto del abedul, supone, por su sola presencia,

una especie de trágica caída desde un mundo primigenio

de indiscriminada luz. O esa otra visión, según la cual,

dado que no hay una sola cosa en este mundo

que se corresponda con la zarza de la mora,

una palabra es la elegía de aquello que significa.

De eso estuvimos charlando anoche, hasta bien tarde,

y en la voz de mi amigo había un leve asomo de aflicción,

un tono casi quejumbroso. Al instante comprendí que,

en una charla así, todo significante se difumina: justicia,

pino, cabello, mujer, tú y yo.

Y recordé que una vez hubo una mujer a la que le hice el amor,

y cuando tenía sus pequeños hombros en mis manos

sentí un violento asombro en su presencia,

como un anhelo de sal, un ansia del río de mi infancia,

con sus sauces insulares y el ininteligible rumor

de un plácido bote, aquellos cenagales donde atrapábamos

unos pequeños peces de color plata y ámbar llamados percas.

Y todo eso, en verdad, apenas tenía que ver con ella.

Nostalgia, ese es su nombre, que sobreviene

porque el deseo está lleno de interminables distancias.

Supongo que también ella estaría entonces igual de lejos.

Sin embargo, recuerdo tan bien el modo en que sus manos

desmenuzaban el pan, o aquello que su padre le dijo

para herirla; sus ilusiones...

Hay momentos en que el cuerpo se vuelve tan inefable

como las palabras, días en que la gloria de la carne se prolonga,

algo así como la ternura de aquellas veladas crepusculares

pronunciando mora, mora, mora.



 Enlace a la versión original



lunes, 30 de noviembre de 2020

Agradecimiento

 Con esta sencilla entrada, queremos agradeceros vuestra fidelidad y compromiso a quienes el pasado sábado nos acompañasteis en el Auditorio de la Lonja de Orihuela para celebrar el VII Encuentro del Aula de Poesía Miguel Hernández. A pesar de las circunstancias extrañas en las que nos movemos, pudimos comprobar que seguís arropándonos en todos los proyectos que emprendemos.



viernes, 27 de noviembre de 2020

Aula de Poesía "Miguel Hernández"

 Os esperamos para celebrar el cine y la poesía... 

Mañana a las 19:15 h. en el Auditorio de la Lonja de Orihuela



lunes, 23 de noviembre de 2020

"A solas", de Matthew Sweeney (Traducido por Luisa Pastor)

Ilustración: Alba L. Giménez


¿Fue Pascal quien dijo “Casi todo nuestro sufrimiento deriva del hecho de no ser capaces de permanecer solos en nuestra habitación?” Baudelaire pensaba que bien podría ser así, pero no con una certidumbre absoluta. Y echemos un vistazo a ese “casi” tan apetitoso que aparece ahí. A mi mente acude toda clase de sufrimientos que nada tienen que ver con el hecho de permanecer solos en nuestra habitación. Cuando estando en un tren me llega un email de rechazo por una obra en la que yo había depositado grandes esperanzas, por ejemplo. O por retroceder aún más, aquella ocasión en la que al volver a casa encontré muerto al ratoncito blanco que tenía con doce o trece años. O, por poner un ejemplo más mundano, cuando el avión en el que tengo una reserva se retrasa unas doce horas y mientras yo me quedo colgado en el aeropuerto.

Jamás he tenido yo, en verdad, mucho inconveniente con el asunto de la soledad.  De niño, leía con voracidad y en cualquier esquina oculta era fácil sorprenderme con mi libro. El juego del golf es uno de esos casos en los que uno disfruta a solas, especialmente a primera hora de una hermosa mañana. El momento en que me sentí más solo fue cuando unos misioneros vinieron de visita a mi escuela y tuvimos que aguantar un retiro de silencio que duraba tres días. Al final de ese periodo de tiempo, me sentí como uno de esos astronautas de las películas que han de permanecer en la luna durante meses.

Baudelaire reivindicaba que su amigo el Diablo amaba los lugares lúgubres, solitarios, donde era más probable que prendiese el espíritu del crimen y la lujuria. Llegó a la conclusión de que esto no suponía realmente un peligro para la mayoría de nosotros, aunque sí, y especialmente, para toda esa gente ociosa e imaginativa propensa a los enigmas y la ensoñación. El tipo de persona que debería evitar estar solo es el charlatán o quizás el comentarista televisivo. Pero, ¿conseguirían estas personas detener su verborrea únicamente por estar privados de compañía? ¿Consiguió Crusoe, por ejemplo, permanecer en silencio en su isla antes de la llegada de Viernes? Según Elizabeth Bishop en su espléndido poema, “Crusoe en Inglaterra”, no.

Y para lograr escribir ese poema, la Sta. Bishop necesitó estar sola. Eso no hizo que dejase de cocinar o de invitar a amigos a comer con ella y beber vino con ella. Pero después de todo eso, probablemente a la mañana siguiente, ella tuvo que volver a enfrentarse con su poema, con su soledad.

A mi modo de ver, tal vez el ilustre francés exagerara los beneficios de estar solo. El escritor y filósofo Jean-Paul Sartre, por ejemplo, en su obra A puerta cerrada incluye la famosa sentencia “El infierno son los otros”. Sí, todos sabemos hasta qué punto suelen ser irritantes los otros, y con qué urgencia se nos representa la necesidad de escapar de ellos. Pero esos dos personajes de Vladimir y Estragón que protagonizan Esperando a Godot, de Beckett, nos demuestran que incluso en el universo del absurdo tiene su importancia tener compañía. Se dice que Beckett se inspiró para su obra en una o dos versiones de la pintura Dos hombres contemplando la luna, de Caspàr David Friedrich que él descubrió en un viaje que hizo a Alemania en 1936 o 37. En ambas versiones del cuadro uno de los hombres apoyaba su mano en el hombro del otro, un gesto de compañerismo como pocos.

Baudelaire cita al filósofo y moralista francés Jean de la Bruyère (o Delabruyère, como él mismo firmaba), “Qué gran desgracia no poder estar solos”, como si reprendiera a todo aquel que quiere zambullirse en una multitud o entrar a un bar abarrotado. ¿Qué hay de esa magnífica palabra francesa, "fraternidad", la tercera en el unificador grito de la Revolución? Quiero cerrar esto con otra cita de la Bruyère: “Más allá de las dificultades crecen los milagros”. Yo me quedo con ésta. Cualquiera en esta compleja sociedad debería darle unas vueltas a este asunto.


Enlace al poema original


domingo, 15 de noviembre de 2020

Vuelve el Aula de Poesía "Miguel Hernández"

 Con algo más de espacio del que nos hubiese gustado (obligados por las circunstancias que todos conocemos), el sábado 28 de noviembre vuelve una edición más del Aula de Poesía "Miguel Hernández", que Auralaria viene organizando desde hace siete años con la colaboración inestimable de la Fundación Cultural Miguel Hernández. En este séptimo encuentro, el motivo que tomamos como vertebrador del Aula es la relación entre cine y poesía. Para ello, tenemos el lujo de contar con el poeta alicantino Joaquín Juan Penalva, que ha cimentado gran parte de su producción poética en el séptimo arte. Evidentemente, cumpliendo todas las medidas de seguridad que se hacen necesarias en estos tiempos tan extraordinarios que vivimos, (aforo al 50 %, registro de asistentes, uso de hidrogel y mascarillas) el sábado 28 de noviembre, a las 19: 15 h. os esperamos a todos y a todas en el Auditorio de La Lonja de Orihuela para celebrar, una vez más, la poesía. 


Seguiremos informando...

martes, 10 de noviembre de 2020

"El suéter de Vladimir Ussachevsky", de John Haines (Traducido por Luisa Pastor)

 

Ilustración: "El búho en la máscara del soñador"
Alba L. Giménez


Encaro el viento de las avenidas

una noche de primavera en Nueva York.

Llevo bajo mi delgada chaqueta

un suéter que me dio la mujer

de un genio nacido en Manchuria.


La calidez de ese suéter contrasta

con la fría indolencia de la ciudad, una manzana tras otra.

Los edificios me parecen montañas

que juegan a alejarse conforme yo trato de alcanzarlas.


En mi imaginación, el tráfico se transforma en ganado

que deambula por fangosos pastos.

Puedo sentir sin esfuerzo alguno a mi alrededor

los largos desplazamientos de los hombres y sus caballos.


Es primavera en Siberia o en Mongolia,

dondequiera que se me ocurra estar.

Rudas voces, aunque honestas, me incitan

a abandonar aquella soledad:

me cuentan que todos estamos cansados

de este peso arrollador, 

de la opresión del invierno que no acaba,

que es hora de renovar nuestra vida,

de quemar los contratos que expiran, 

de elegir nuevos gobiernos.



El sol del viejo Imperio se ha puesto

y debo escribir un poema al Emperador. 

En él le hablaré como el hombre que yo 

debería ser, un habitante de la frontera,

cubierto de esa lana oscura y cálida,

mientras el viento y el humo emborronan mi cara.


Seguramente, el Emperador y su corte

querrán saber que una fantástica

y prometedora revolución empieza mañana

en una de sus remotas provincias…


(1967) El búho en la máscara del soñador: poemas reunidos, 1993.



martes, 27 de octubre de 2020

"Octubre", de Robert Frost (Traducido por Luisa Pastor)

Ilustración: Alba L. Giménez

 Oh, silenciosa y plácida mañana de octubre,

tus maduras hojas presienten su caída,

el viento de mañana, si sopla fuerte

acabará con todas ellas esparcidas.

Los cuervos claman en lo alto del bosque;

puede que mañana se agrupen y emprendan la salida.

Oh, silenciosa y plácida mañana de octubre,

alumbra las horas de hoy perezosamente.

Haz que este día sea menos fugaz, a nuestros ojos.

Ya que los corazones se prestan gustosos al engaño,

embáucanos como tú sabes.

Deja caer una hoja al amanecer;

al mediodía libera otra;

una que caiga de nuestros árboles, la otra de más lejos.

Haz que el sol se distraiga en la levedad de la bruma;

cautiva a la tierra con tus amatistas.

¡Despacio, despacio!

Compadécete del temblor de la vid, al ver todas sus uvas

con las hojas consumidas a causa de la helada,

y la gloria de sus racimos condenada, asimismo, a perecer.

Compadécete del temblor de la vid que pende del muro.


Enlace al poema original


sábado, 10 de octubre de 2020

"Vísperas", de Louise Glück, (Traducido por Luisa Pastor)

 

Ilustración: Alba L. Pastor

¿Qué más se podía hacer a mi viña,

que no haya hecho yo en ella?

Isaías, Cap.5

En tu vasta ausencia,
me has consentido la explotación de la tierra,
contando con que has de recuperar la inversión.
Pues bien: 
te informo del fracaso en las tareas que me asignaste, 
principalmente en lo que se refiere a las tomateras.
En verdad,
no debieras animarme en lo sucesivo a cultivar tomates.
O, si acaso es ese tu empeño,
debieras al menos dosificar tus diluvios,
y las gélidas noches que aquí nos resultan tan familiares,
mientras otras regiones, en cambio,
disfrutan de doce semanas de estío.
Tú, en efecto,
eres dueño y señor de todo esto.
Sin embargo, fui yo quien plantó humildemente las semillas,
e ingenuamente me alborocé siendo testigo de los primeros brotes
que como alas se alzaron del suelo,
y fue mi corazón el que se rompió ante su ruina,
cuando las manchas negras fueron reproduciéndose
tan rápidamente entre sus filas.
Óyeme esto: 
dudo que tengas corazón,
no tal como yo lo entiendo.
Tú que no distingues lo vivo de lo muerto,
que eres, en consecuencia, inmune a los presagios,
tú que nada conoces de mi aflicción
ante esa fatídica nervadura en la hoja,
como ante las rojizas hojas que del arce caen,
sin razón aparente, en agosto
a una prematura oscuridad.
No es ésta tu viña, sino la mía.


domingo, 27 de septiembre de 2020

"Encantamiento", de Czeslaw Milosz (Traducido por Luisa Pastor)

Ilustración: Alba L. Giménez


La razón humana es hermosa e invencible.
No hay barrera, alambre de espinos, censor de libros,
ni orden de destierro que prevalezca en su contra.
Alumbra las ideas universales en el lenguaje,
e incita a nuestra mano a escribir Verdad y Justicia
en mayúsculas y, en minúscula, mentira y opresión.
Enemiga de la desesperación y amiga de la esperanza,
ensalza los bellos ideales obviando las cosas como son.
No distingue al judío del griego o al esclavo del amo,
dejando como patrimonio un mundo a nuestro arbitrio.
Pone a salvo las frases sencillas y transparentes
frente a la soberbia discordancia de las palabras retorcidas.
Abre el coagulado puño del pasado,
nos dice que todo es nuevo bajo el sol.
Preciosa y jovencísima es la Filosofía
así como la poesía, su aliada en el servicio del bien.
Cuando ayer mismo la Naturaleza celebraba su nacimiento,
la noticia llegó a las montañas a lomos del unicornio y el eco.
Su alianza será por siempre gloriosa, atemporal.
Sus detractores se han entregado a la autodestrucción. 



domingo, 13 de septiembre de 2020

"El fin de la ciencia ficción", de Lisel Mueller (Traducido por Luisa Pastor)

Ilustración: Alba L. Giménez


Esto no es una fantasía, es nuestra vida.

Somos las criaturas

que conquistaron la luna,

los que no dan tregua alguna a sus computadoras.

Somos los dioses capaces de deshacer

el mundo en siete días.


Ambas manos se detuvieron a mitad de la jornada.


Gozamos ya el sueño incipiente de vivir para siempre

en livianos cuerpos de aluminio

con una serie numérica grabada en el envés.

Sintonizamos nuestras palabras como Muzak.

Nos escuchamos unos a otros como a través del agua.


El género se ha extinguido. Inventa algo nuevo.

Inventa a un hombre y a una mujer 

desnudos en un edén,

inventa a un hijo que salvará al mundo,

un hombre que carga con su padre

huyendo de una ciudad en llamas.

Inventa el hilo de un ovillo

que conduce a cierto héroe a buen puerto,

inventa una isla en la que él abandona

luego a esa mujer que le ha salvado del peligro,

sin perder el sueño siquiera tras su traición.


Invéntanos tal como fuimos

antes de que nuestros cuerpos reluciesen

y dejásemos de sangrar:

inventa a un pastor que mata a un gigante,

a una muchacha que se transforma en laurel,

a una mujer que rehúsa dar la espalda 

a su pasado y es convertida en estatua de sal,

a un joven que roba el patrimonio de su hermano

y acaba convertido en líder de una nación.


Inventa unas lágrimas auténticas, un amor impío,

unas palabras arcaicas recitadas despacio

y con esfuerzo, como los primeros pasos

del niño que cruza una habitación.



Enlace al poema original



jueves, 27 de agosto de 2020

"Las vacaciones", de Wendell Berry (Traducido por Luisa Pastor)

Ilustración: Alba L. Giménez


 “Las vacaciones”, de Wendell Berry

TRADUCIDO POR LUISA PASTOR


Hubo una vez un hombre que filmó sus vacaciones.

Iba raudo río abajo en su bote

con su videocámara al ojo, rodando

un dinámico film del dinámico fluir

sobre el que su bruñido bote se desplazaba fugazmente

hacia el término de sus vacaciones. Le mostraba

sus vacaciones a la cámara, que lo grababa,

inmortalizándolo todo para siempre: el río, los árboles,

el cielo, la luz, la proa de su ajetreada embarcación

y, ubicado en la parte de atrás, él con su cámara

preservando sus vacaciones como si en verdad las tuviera,

para que después de haberlas tenido, todavía pudiera

tenerlas. Y con el encendido

de un interruptor, allí estarían. La pega es que él no. 

En esa película él nunca sería más que una ausencia. 


Enlace al poema original


martes, 18 de agosto de 2020

"Conversación", de Ai Ogawa (Traducido por Luisa Pastor)

Ilustración: Alba L. Giménez


 Para Robert Lowell


Nos sonreímos mutuamente,

y yo me reclino contra el asiento de mimbre.

¿Cómo debe de ser eso de estar muerto?, digo.

Tú rozas mis rodillas con tus dedos azules,

y, al abrir tu boca,

una bola de luz ambarina cae al suelo

con un orificio centelleando en su interior.

No me lo cuentes, digo, no quiero oírlo. 

¿Alguna vez -arrancas - llevaste

uno de esos vestidos de seda

y debido, sin más, a un accidente,

tan leve que apenas lo sientes,

tus dedos rasgaron ese vestido,

con idéntico sonido al de un cuchillo que cortara papel?

Incluso puede que lo visualizaras

percatándote de hasta qué punto esa imagen

es simplemente la prolongación de otra imagen,

que tu propia vida

es una cadena de palabras

que un día se romperá.

Las palabras, dices, como corros de muchachas

cogidas de la mano, empiezan a ascender hacia el cielo

con sus vestidos de confirmación

henchidos como blancos globos de helio,

las coronas de flores en sus cabezas dando giros y giros

y, por encima de todo eso, 

ahí estoy yo, flotando,

y, bueno, así es como yo me lo represento

solo que diez veces más sereno,

diez veces más siniestro.

¿Qué ser vivo podría sobrevivir a una visión así?



Enlace al poema original