lunes, 18 de agosto de 2014

Más sobre Panero


En nuestro espacio abierto a homenajear a Leopoldo María Panero, seguimos recibiendo la estimable contribución de colegas escritores que ofrecen su punto de vista sobre esta singular figura literaria. En este caso, compartimos con vosotros la reseña (publicada ya en Mundiario) que nos envía el poeta Manuel García Pérez, autor de Luz de los escombros, poemario que,de alguna forma, participa también de la estética paneriana.


El poeta Leopoldo María Panero fue una escuela y un lastre para muchos poetas

Leopoldo María Panero ha muerto. Me preocupa la extensa nómina de creadores y artistas que han escrito sobre su malditismo, algunos de ellos, de forma esplendente. Pero Panero, como cualquier otro poeta, debe ser excluido de las hagiografías. La poesía es miserable, siempre es miserable. Yo no quería que Panero ocupara espacios en radio y televisión una vez muerto, ni quería dedicarle estas palabras. Pero hay un ansia congénita por celebrar lo raro, lo auténtico y la exclusión, porque vivimos en un mundo donde se nos ha enseñado a ser esclavos sin saberlo.

   Desde mis dieciocho años, celebré la poesía de Panero. Sus metáforas marcaron escuela, pero ha sido una escuela vergonzante, fugitiva, sin discípulos. Nadie quiso imitarlo una vez superada la fascinación. Eso lo hizo más auténtico. Recuerdo leerlo en mi cuarto a la luz de una lamparilla. Mi abuela dormía en la otra cama. Estaba a punto de amanecer.

   No quería a Panero en los medios como si fuera el Hombre Elefante. Su poesía es destructiva, no hay hermosura, salvo la que procuran algunos de sus símbolos bajo el duelo y la anestesia. Hubo un momento en que tuve que abandonar a Panero; me resultaba repetitivo y lleno de vicios, aunque era innegable que había un bagaje de lecturas y de influencias que a muchos de nosotros nos hizo reflexionar sobre la tendencia del lenguaje poético como un lenguaje de sobrecogimiento, de desolación y de conmmoción. Pero era tan destructivo que tuve miedo a acostumbrarme a ese lenguaje y a interpretarlo como una pose, una impostura y, por último, como una frivolidad.

   Por eso dejé las lecturas de Panero y los medios se han ocupado del poeta que muchos no queríamos, el de la frivolidad, el de la genialidad, el de las rarezas y las adicciones. Y no hay genialidad en estar enfermo, en luchar contra la madre. No, no hay genialidad en estar ingresado en un psiquiátrico de por vida.


 La genialidad arraiga en su escritura, primordial para los que comienzan a escribir y envenenada para aquellos que buscan la personalidad de una voz con la que evolucionar. Sin lastres.

lunes, 30 de junio de 2014

Leopoldo María Panero, a blackbird singing in the dead of night

A lo largo de  estos días, en nuestro blog iremos ofreciendo distintas entradas en torno a la figura de una de las personalidades poéticas más sugestivas de nuestra contemporaneidad, Leopoldo María Panero. 

Obviaremos decir  lo que ya se ha dicho hasta la saciedad de él en distintos medios de comunicación, muy amantes del circo, por cierto. En ningún caso el entrevistador o el crítico está a la altura de la inmensa figura que tiene ante sí. 

Pensamos que nada explica mejor a una persona que su propia obra, y por eso hoy empezamos con un videopoema montado a partir de unos versos del que consideramos uno de sus mejores "Autorretratos", la Pavane pour un enfant défunt, pieza con la que arranca nuestro poemario favorito (y del poeta, por añadidura), Narciso en el acorde último de las flautas (1979).

Queremos destacar de este trabajo, la deuda con Jaime Chávarri, director de la mítica película sobre los Panero (y forjador de su leyenda), El desencanto. También la inspiración en la estética de Víctor Erice, director de El espíritu de la colmena y las imágenes aportadas por el fotógrafo José Sánchez.


Tan importante como las imágenes, la música de la mano de Danny Elfmann, compositor de larga trayectoria en la industria cinematográfica, del que tomamos la pieza Victor’s  piano solo. El vídeo tiene como punto culminante una composición de The Beatles, titulada “Blackbird”. Ni Baudelaire hubiera encontrado un calificativo más apropiado para Leopoldo María.



sábado, 10 de mayo de 2014

Un cine llamado deseo

"Un cine llamado deseo" quiere rendir un homenaje a todos los personajes de las películas en blanco y negro que todos conocemos y que nos han acompañado a lo largo de nuestra vida: Casablanca, El gran dictador, Manhattan, Con faldas y a lo loco... En ellas personajes como Rick Blaine, Sugar Kane, Adenoid Hynkel o Isaac Davis nos han sobrecogido, nos han hecho llorar o reir. Junto a las caricaturas de Kike Payá "Kikelín",
integradas en su libro "No hay color", el guion y la voz de Luisa Pastor hacen un recorrido por escenas de estos clásicos. La música corre a cargo de Sidney Bechet, con la canción Si tu vois ma mère, pieza de la BSO de Midnight in Paris, de Woody Allen. 

martes, 18 de marzo de 2014

La vida en un acto

Os ofrecemos el videopoema con el que cerramos el II encuentro del Aula de Poesía Miguel Hernández, La vida en un acto. En él, a partir de la obra literaria de Ramón Bascuñana, hacemos un repaso al existencialismo de su poesía. Como telón de fondo el cine clásico desde Chaplin hasta Woody Allen o El Violinista en el tejado. Esperemos que os guste.

miércoles, 5 de marzo de 2014

"Suavemente llueve", actuación del Aula de Poesía Miguel Hernández dedicada a Ramón Bascuñana

Os invitamos a ver una de las actuaciones que formaron parte del II Encuentro del Aula de Poesía que Auralaria dedicó a Ramón Bascuñana: Suavemente llueve. La composición ha sido realizada por Luisa Pastor a partir de la poesía de Ramón Bascuñana. El acompañamiento corre a cargo de Carolina Llanes al piano, con la melodía Sur le fil, de Yann Tiersen, perteneciente a la BSO de Amèlie. Esperamos que os guste.Agradecer a Marta Balaguer su colaboración en esta grabación.

sábado, 1 de marzo de 2014

Ramón Bascuñana: “Maniobras y Máscaras”


De la muerte no se escapa, como mucho uno trata de prevenirse, de retardar el inenarrable tránsito lo máximo posible. También trata de distraerse de esa fatalidad.

La inclinación a la poesía, al arte, tiene mucho que ver con ese anhelo de escapismo y con una necesidad intrínseca de comprender, en el complejo de la vida, quiénes somos y por qué nos toca conocer un mundo que no puede preservarnos indefinidamente.

Mientras tanto, se busca la serenidad, la aceptación. Y en esto consiste la gran maniobra de la supervivencia. Preparar el desenlace como se prepara un poema, desenmascarar a la muerte  inventando, porque es preciso, su imagen verdadera. Y más aún, apropiarse de la máscara que da la eternidad, creer que eso es posible.

Suavemente llueve, con Carolina Llanes al piano y la voz de Luisa Pastor.
Aula de Poesía Miguel Hernández
: Encuentro con Ramón BascuñanaViernes 28 de febrero de 2014

El poeta y su vera efigies, desconocida como las avenidas de la muerte; el poeta en el centro de la sombra, posando para un retrato siempre fingido, solo o con familia al fondo, contemplando lo que hay por debajo tal vez como si nunca, el poeta buscando refugio en la palabra porque será lo único que quede, si algo queda de nuestra impostura, el poeta contando sin entusiasmo los días del tiempo como los contaría un ángel de luz caído en una especie de liturgia de la profanación, hasta el temido entonces o hasta ya no más nunca…

Un momento de la tertulia, con Josefina García, Ramón
Bascuñana y Álvaro Giménez. Aula de Poesía Miguel Hernández.

Se puede tratar de adivinar, con todo, lo que reserva para sí solo el gesto del escriba, el trazo sutil de sus deseos impuros,  aunque sería como tratar de averiguar el antiguo protocolo de la muerte, tan misterioso e indescifrable como el destino del hombre...

                                                                                                      Luisa Pastor









lunes, 24 de febrero de 2014

Obra poética de Ramón Bascuñana

Poemarios de Ramón Bascuñana
Si algo define la obra de Ramón Bascuñana, además de su calidad, es su fecundidad. Son 15 los poemarios publicados por el autor, en diferentes editoriales y por motivos diversos (premios, participación en colecciones, antologías...). Os ofrecemos una pequeña muestra de esa producción poética que el viernes repasaremos en el aula. De una parte, Máscara, de Los días del tiempo. De otra, Impostura, del poemario homónimo. Dos buenas muestras de los ejes que vertebran su poética.



MÁSCARA

Sobre el rostro del alma, la máscara del rostro.
Un rostro que nos mira desde un fondo de sombra,
un rostro donde el tiempo deposita misterios,
un rostro que duplican los espejos del agua.
Ese rostro es el rostro que acompaña estos versos
que son, en cierto modo, el rostro de mi alma.

(De Los días del tiempo)


IMPOSTURA

El poeta es un fingidor.
F. Pessoa.
Aceptaré las quejas, si tú reconoces
la legitimidad de la impostura.

Luis García Montero.


Para llegar aquí, hasta este verso
que busca reflejarme en su mirada,
han sido necesarios muchos años
de callado trabajo solitario;
muchos años de pacientes lecturas
que han dejado en mi voz múltiples ecos
y un sedimento de turbia tristeza
que impregna mis palabras de ceniza
y de cierta ironía pesimista.

Para llegar aquí, han hecho falta
Inviernos, primaveras y veranos
-del otoño es mejor no escribir nada-
de dura incertidumbre y de fracasos;
largas tardes luchando, sí, luchando
a brazo partido y con mil tretas
contra el verso que se me resistía
o contra algún poema interminable.

Para llegar aquí, al verso dieciocho
de este poema que intenta contener
en su mínima forma mi concepto
del mundo y expresar mi verdad, mi yo
más hondo y misterioso, he tenido
que echar mano de mi propia experiencia,
pero también de la experiencia ajena;
fingir que soy los otros, que nunca soy
yo mismo, que pude haber escrito:
lo has llamado el otoño de las rosas,
o ciertos versos soñados por Pessoa:
no quiero rosas mientras haya rosas.

Sí, para llegar aquí, muchos otros
tuvieron que inventarse las máscaras
que mejor reflejaran sus instintos
y mejor protegieran sus deseos
para no ser heridos si mostraban
el corazón abierto de sus sueños.
Sobre la doble impostura de no ser
y ser al mismo tiempo, se levanta
la estructura interior de este poema
que es como mi vida y mis anhelos,
reflejo de un reflejo de un reflejo.

(De Impostura)


sábado, 22 de febrero de 2014

II Encuentro del Aula de poesía: Ramón Bascuñana

Os adjuntamos el programa del II encuentro del Aula de Poesía, que como ya hemos anunciado, dedicaremos al poeta oriolano Ramón Bascuñana. En el díptico podéis ver una muestra del currículum de Bascuñana y el desarrollo del acto. Os esperamos.


martes, 18 de febrero de 2014

Texto escrito por José Luis Zerón para el Aula de Poesía "Miguel Hernández"


Como ya os anunciamos el Aula de Poesía vuelve a final de este mes, en concreto el día 28. Cada encuentro se cerrará con un texto del autor homenajeado que verse sobre la figura del poeta oriolano más universal y que da nombre a nuestro proyecto. A continuación, os ofrecemos en primicia el que José Luis Zerón realizó para el encuentro en el que tratamos su poesía. Su título: Mi relación con Miguel Hernández. Ramón Bascuñana también nos ofrecerá el suyo al final del encuentro en el que repasaremos su obra poética.


MI RELACIÓN CON MIGUEL HERNÁNDEZ
Una tarde de 1974 mi padre regresó del trabajo con una misteriosa actitud: llamó a mi madre y casi a escondidas le mostró un libro que sacó de un sobre. Mis padres sonrieron entre perplejos y satisfechos. Después de examinar el libro durante unos minutos lo escondieron en lo alto de una estantería del comedor. Tenía yo entonces 9 años y, como todos los niños de esa edad, era muy curioso y observador. Pregunté a mis padres por aquel misterioso libro y mi madre me respondió lacónicamente: “lo ha escrito Miguel Hernández, un poeta de Orihuela”. Era la primera vez que escuchaba ese nombre y me quedé intrigado. Ese mismo día busqué en la Enciclopedia Sopena Universal, que era la que había en mi casa y en muchos hogares españoles, el nombre de Miguel Hernández y, para mi sorpresa hallé esta notita: “Poeta español, nacido en Orihuela (Alicante) en 1910. Colaborador de revistas de vanguardia como Cruz y Raya y Sudeste, y de Hora de Poesía, autor, entre otras obras, de Perito en lunas (su primer libro) Quién te ha visto y quién te ve, El rayo que no cesa (poemas, 1936), Teatro en la guerra (cuadros escénicos en prosa, 1937), El labrador de más aire (tragedia en verso, 1937), etc. Murió en un accidente en 1943”.
            Me sentí defraudado: qué tenía de extraordinario el tal Miguel Hernández salvo  que fue hombre de poca ventura, pues que murió muy joven en un accidente?
            Dos años más tarde se celebró el homenaje de los Pueblos de España al poeta oriolano. En mi casa, ya con más libertad, se habló del acontecimiento y entonces sí, mis padres me explicaron que Miguel Hernández fue un poeta comunista y que no murió en accidente sino en una cárcel franquista. Y resultó que mis padres conocían a algunos familiares del poeta y que yo había jugado varias veces con dos de sus sobrinos nietos. Por entonces yo leía mucho, y a pesar de mi precocidad lectora la poesía aún no se encontraba entre mis preferencias. Me sedujo plenamente cuando ingresé en el Instituto Gabriel Miró. La leía con avidez y al mismo me atrevía a escribir mis primeros poemas. En materia de poesía ya entonces tenía el sentido común para no albergar ningún propósito y ser muy discreto. Sentía que hacer pública mi vocación era como confesar un secreto indecente. Traté de leer con poca fortuna el libro que años atrás mi padre trajera a casa clandestinamente. Era una antología editada por Cátedra titulada El hombre y la poesía e iba acompañada por un sesudo estudio del antólogo, Juan Cano Ballesta, a quien conocería pasados los años en una de sus visitas a Orihuela.
            Lo cierto es que no me atrajo en un primer acercamiento la poesía de Miguel Hernández. Simplificando: encontré en ella una retórica llana y demasiada entregada al cálculo forzado de la métrica y a la rima implacable. Me gustaba su ejemplaridad humana, como la de César vallejo (entonces empecé a leer con mucho interés al poeta peruano), pero me resultaba ajeno su lenguaje. Y el caso es que Miguel Hernández cuenta con todos los ingredientes necesarios para deslumbrar a un adolescente, al menos a un muchacho de entonces: amistad, aventura, coraje, sufrimiento, lealtad, amor… Pero yo frecuentaba a poetas oscuros y complejos, esenciales, simbolistas o visionarios; los que tejieron su discurso con una polivalencia misteriosa. Entonces yo no era capaz de entender que la poesía insólita y difícil nos es aquella en la que no se entiende nada, sino aquella que nunca se comprende de manera definitiva. Por otra parte, como no podía ser de otra manera, sentía la pulsión negativa de matar al padre. Cuando mis familiares se enteraron de mi pasión por la poesía, me dijeron: “A ver si nos sale otro Miguel Hernández”. Lo que no me hacía ni pizca de gracia. Cuando publiqué mi primer poema en una revista del instituto, los escasos lectores hallaron influencias de Miguel Hernández, o más bien creyeron hallarlas. Pronto comprendí horrorizado que mi destino poético estaría supeditado a la omnipotente presencia de mi paisano y traté de distanciarme de su figura tutelar, pero no pude.
            Como fundador y director de las revistas Empireuma y la Lucerna me vi involucrado en homenajes a Miguel Hernández al margen de las celebraciones póstumas oficiales que eran y son un fúnebre asunto de herederos y especialistas. Nada más salir a la calle Empireuma, y tenía yo entonces diecinueve años, inicié mi actividad hernandiana. Años después, desde La Lucerna, creamos la Comisión Pro-Fundación Miguel Hernández y conseguimos que la sede de esta institución se ubicara en Orihuela, y dedicamos varios números al autor de El rayo que no cesa. Todo ello me motivó a leer la poesía de Miguel Hernández limpiándome de prejuicios y precomprensiones y a escribir varios artículos que ampliaron la bibliografía sobre el poeta. De esta manera, sin pretenderlo y sin ser en modo alguno un especialista, me vi incluido en esa nebulosa categoría llamada hernandismo.
            Creo tener, sin embargo, la autoridad suficiente para afirmar que tantos años de reivindicaciones y homenajes solo han servido para convertir a Miguel Hernández en un mito, en una figura icónica manipulada por tirios y troyanos. Mi amigo Pepe Rayos me facilitó hace unos meses un excelente artículo escrito por el  poeta Jenaro Talens en 1976, con motivo de la celebración del Homenaje de los Pueblos de España a Miguel Hernández. Ya entonces le preocupaba a Talens que el carácter cívico del homenaje hiciera olvidar la figura misma del poeta y advertía del peligro de reducir al homenajeado, víctima de la barbarie y sin duda un héroe, en un mito, lo que representaría otra forma de muerte. Para Talens esta posibilidad “simplifica lo complejo y reduce la riqueza y multiplicidad de una trayectoria a la categoría de estereotipo fácilmente clasificable y etiquetable”, y añade que Miguel Hernández “es poeta más citado que leído y, en consecuencia, tan manipulado por una derecha que intenta, desde hace años neutralizarle, asimilándolo, como  por una izquierda no por bienintencionada menos simplista”.
            Estas palabras, escritas hace casi cuarenta años, tienen hoy plena vigencia, pues poco se ha avanzado desde entonces. No solo Miguel Hernández es más citado que leído sino que además se han consolidado los viejos tópicos y estereotipos sobre su vida y su obra, precisamente cuando contamos con más datos objetivos para destruirlos. Su  trayectoria política honesta, combativa y solidaria ha sido neutralizada; y domesticada la potencia excepcional de su poesía, que actualizó la tradición y elaboró un discurso que refleja la complicidad entre vida y escritura y alcanza lo sustancial sin renunciar a lo superfluo, con un dinamismo ágil y una sabia dosificación de los atributos cultos y populares. La poesía de Miguel Hernández es tierna, mansa, utópica, pero no renuncia a la furia y el improperio; venció los obstáculos de sus propios adornos y pesados atavíos para alcanzar la transparencia, la desnudez, la honda claridad. A veces pensar la poesía significa negarla: Miguel Hernández no era un teórico, por eso sus poemas nos llegan a través de las emociones y no del intelecto. A nuestro poeta le resultaba más difícil hablar de poesía que crearla.
            Utilizaba al principio una figura freudiana - matar al padre- para expresar mi necesidad adolescente de escribir liberado de la imponente figura tutelar de Miguel Hernández, y acabo ahora haciendo otra llamada de libertad menos dramática. Siempre he dicho que el mejor homenaje a Miguel Hernández es apoyar institucionalmente a la poesía sin tapujos y más todavía las manifestaciones poéticas que se suceden en Orihuela, como este Aula de Poesía que hoy inauguramos; pero para ello no hay que exigir a los poetas oriolanos que hayan de permanecer en el nido hernandiano. Yo admiro a Miguel Hernández, creo que ha quedado muy claro, pero mi poética es muy diferente a la suya y, por tanto reclamo mi derecho a tener una identidad poética propia, a pesar de haber nacido en Orihuela.


José Luis Zerón Huguet

lunes, 17 de febrero de 2014

Vuelve el Aula de Poesía "Miguel Hernández"

Cartel anunciador del II Encuentro
Tenemos el placer de invitaros al II encuentro del Aula de Poesía "Miguel Hernández". Será el viernes 28 de febrero en el Aula Cajamediterráneo de Orihuela, a las 20.00 horas. En esta ocasión, el protagonista será Ramón Bascuñana, poeta oriolano con una larga trayectoria poética y cuentística. Como en la ocasión anterior, el Aula mantiene el sello propio de Auralaria y su idea aglutinadora de todos aquellos colectivos artísticos que quieran aportar su visión creativa al fenómeno poético. Os volvemos a ofrecer el vídeo de la rueda de prensa en la que presentamos este proyecto. Agradecer, de nuevo, el patrocinio de la Fundación Cultural Miguel Hernández y la colaboración de la Concejalía de Cultura y del Aula de Cultura de Cajamediterráneo.







sábado, 8 de febrero de 2014

Sharon Olds, I go back to may 1937, by Luisa Pastor


Auralaria rinde homenaje con un audio de este poema, publicado en este espacio hace unas semanas. Olds es una de las poetisas estadounidenses más perturbadoras de nuestra contemporaneidad. En la línea de Sylvia Plath, a quien también hemos dedicado varios trabajos en este blog, aborda temas referidos a las relaciones interpersonales (en este caso, hace un crudo e impúdico retrato de sus progenitores ) con un distanciamiento irónico en ocasiones más demoledor que el más hondo de los patetismos.

BIBLIOGRAFÍA
POESÍA
  • Satanás dice: University of Pittsburgh Press (Pittsburgh, PA), 1980.
  • Los muertos y los vivos, Knopf (Nueva York, Nueva York), 1984.
  • El celular de oro, Knopf (Nueva York, Nueva York), 1987.
  • La materia de este mundo, Slow Dancer Press, 1987.
  • El signo de Saturno, Secker & Warburg, 1991.
  • El Padre, Knopf (Nueva York, Nueva York), 1992.
  • El Manantial: Poemas, Knopf (Nueva York, Nueva York), 1996.
  • Sangre, Tin, Straw, Knopf (Nueva York, Nueva York), 1999.
  • La habitación sin barrer, Knopf (Nueva York, Nueva York), 2002.
  • Huelga Sparks: Selected Poems, 1980-2002, Knopf (Nueva York, Nueva York), 2004.
  • Un Secreto cosa , Knopf (New York, NY), 2008.
  • Salto del Ciervo, Knopf, 2012.

lunes, 6 de enero de 2014

“La diferencia entre Pepsi y Coca Cola.
Antología de poesía norteamericana contemporánea”.
Ediciones Vitruvio (2007)


Tomando por título un poema de David Lehman, esta antología recoge muestras de 10 poetas contemporáneos estadounidenses, nacidos todos a partir de 1940: Billy Collins y Robert Hass (1941), Sharon Olds (1942), Louise Glück (1943), James Tate (1943), David Lehman (1948), Jorie Graham (1950), Tony Hoagland (1953), Dean Young (1955), Denise Duhamel (1961).


         Cuatro de los autores seleccionados, mujeres. No es mala proporción,  habida cuenta de la escasa participación femenina que por lo general hallamos en cualquier antología de poesía, ya sea de antaño (donde apenas sí hace aparición) o contemporánea.
Otra de las virtudes del libro que vamos a destacar es la apuesta por una edición bilingüe, que viene siendo cada vez más frecuente en la publicación de poesía extranjera y es de agradecer dado el territorio comanche que es a veces la traducción. En este sentido, advierte en el prólogo a la edición el poeta Julio Mas (responsable de la selección y de la traducción)  que en su trabajo ha tratado de hacer lo más discreta posible su presencia, ajustándose con toda fidelidad al original. Y, en efecto, así lo hace. En mi opinión, en algunos casos con algún escorzo. La literalidad creo que no ha favorecido mucho a ciertos versos. En cualquier caso, comparto con el poeta la idea de que el traductor debe darse un tanto en las manos para no incurrir en hacer de la tergiversación una afrenta al original. Claro que a veces la afrenta es un regalo… Espinoso asunto.
Adjuntamos como muestra de esta interesante y necesaria colección la transcripción de tres de esos poemas: “One life to live”, de  Billy Collins; “Adult’s Grief”, de Louise Glück y “I go back to May 1937”, de Sharon Olds.  

One life to live

This is the only life I have, this one in my head,
the one that travels along the surface of my body
singing the low voltage song of the ego,
the one that feels like a ball between my ears
sometimes, and other times feels absolutely galactic,
the life that my feet carry around like two blind
scholars working together on a troublesome manuscript.
This is the only life I have, and I am standing
dead in the centre of it, like a man doing a rope trick
in a rodeo, passing the lasso over his body
smiling inside a twirling of ovals and ellipses.
This is the only life I have and I never step out of it
except to follow a character down the alleys of a novel,
or when love makes me want to remove my clothes
and sail classical records off a cliff.
Otherwise you can always find me within this hoop of myself,
the rope flying around me, moving up to encircle my head
like an equator or a halo or a zero.


Una vida para vivir

Ésta es la única vida que tengo, ésta en mi cabeza,
la que viaja por la superficie de mi cuerpo
cantando la canción de bajo voltaje del ego,

la que siento como una pelota entre mis oídos
a veces, y otras veces me parece absolutamente celestial,

la vida que mis pies llevan como dos eruditos
ciegos que trabajan juntos en un manuscrito problemático.

Ésta es la única vida que tengo, y estoy de pie
muerto en el centro de ella como un hombre mostrando su habilidad con una cuerda

en un rodeo, pasando el lazo sobre su cuerpo,
sonriendo entre los giros de óvalos y elipses.

Ésta es la única vida que tengo y nunca me salgo de ella
excepto para seguir a un personaje por los callejones de una novela
o cuando el amor me hace querer quitarme la ropa
y arrojar discos clásicos por un acantilado.

Por lo demás siempre puedes encontrarme dentro de este aro de mí mismo,

la cuerda volando a mi alrededor, subiendo para rodear mi cabeza
como un ecuador o un halo o un cero.



         Billy Collins (Questions about angels, 1991)

Adult’s Grief


- for E.V

Because you were foolish enough to love one place,
now you are homeless, an orphan 
in a succession of shelters.
You did not prepare yourself sufficiently.
Before your eyes, two people were becoming old;
I could have told you two deaths were coming.
There has never been a parent 
kept alive by a child’s love.

Now, of course, it’s too late —
you were trapped in the romance of fidelity.
You kept going back, clinging
to two people you hardly recognized
after what they’d endured.

If once you could have saved yourself,
now that time’s past: you were obstinate, pathetically
blind to change. Now you have nothing:
for you, home is a cemetery.
I’ve seen you press your face against the granite markers —
you are the lichen, trying to grow there.
But you will not grow,
you will not let yourself
obliterate anything.



Sufrimiento Adulto

Porque fuiste suficientemente estúpida para amar un lugar,
ahora eres una vagabunda, una huérfana
en una sucesión de refugios.
No te preparaste a ti misma lo suficiente.
Ante tus ojos, dos personas se estaban haciendo viejas;
Te podría haber dicho que dos muertes estaban llegando.

Nunca ha habido un padre
que se haya mantenido vivo por el amor de un niño.

Ahora, por supuesto, es demasiado tarde _
estabas atrapada al idilio de la fidelidad.
Continuabas volviendo atrás, aferrándote
a dos personas que apenas reconocías
después de lo que ellos habían soportado.

Si por una vez hubieras podido salvarte a ti misma,
ahora que el tiempo ha pasado: fuiste obstinada, cegada al cambio
de una manera patética. Ahora no tienes nada:
para ti, el hogar es un cementerio.



Te he visto presionar tu cara contra las lápidas de granito_
eres el liquen, tratando de crecer ahí.
Pero no crecerás,
no te permitirás borrar nada.


Louise Glück (The Triumph of Achilles, 1985)



I go back to May 1937


I see them standing at the formal gates of their colleges,
I see my father strolling out
under the ochre sandstone arch, the   
red tiles glinting like bent
plates of blood behind his head, I
see my mother with a few light books at her hip
standing at the pillar made of tiny bricks,
the wrought-iron gate still open behind her, its
sword-tips aglow in the May air,
they are about to graduate, they are about to get married,   
they are kids, they are dumb, all they know is they are   
innocent, they would never hurt anybody.   
I want to go up to them and say Stop,   
don’t do it—she’s the wrong woman,   
he’s the wrong man, you are going to do things
you cannot imagine you would ever do,   
you are going to do bad things to children,
you are going to suffer in ways you have not heard of,
you are going to want to die. I want to go
up to them there in the late May sunlight and say it,
her hungry pretty face turning to me,   
her pitiful beautiful untouched body,
his arrogant handsome face turning to me,   
his pitiful beautiful untouched body,   
but I don’t do it. I want to live. I   
take them up like the male and female   
paper dolls and bang them together   
at the hips, like chips of flint, as if to   
strike sparks from them, I say
Do what you are going to do, and I will tell about it.


Vuelvo a mayo 1937

Los veo en la puerta principal de sus universidades,
Veo a mi padre saliendo
bajo un arco de arenisca ocre,
las tejas rojas brillando como muestras  
de sangre  dobladas detrás su cabeza.
Veo a mi madre con unos pocos libros en su cadera,
De pie  en una columna hecha de ladrillos pequeños,
la puerta  de hierro forjado todavía abierta detrás de ella,
 las puntas de flecha brillando en el aire de mayo, 
están a punto de graduarse, están a punto de casarse,
son niños,  son tontos, todo lo que saben es que son
inocentes, nunca harían daño  a nadie.
Quiero subir hasta donde están y decir Parar,
no hacerlo -  ella no es la mujer adecuada,
él no es el hombre adecuado, vais a hacer cosas
que no podéis  imaginar que haríais,
vais a hacer cosas malas a los niños,
vais a sufrir  de formas que no habéis oído,
vais a querer morir. Quiero ir
hasta ellos con esta luz  de fin de mayo y decírselo,
la cara de mi madre preciosa y hambrienta volviéndose a mí,
su cuerpo sin tocar conmovedor y bonito,
la cara de mi padre bella y arrogante volviéndose a mí,
su cuerpo sin tocar conmovedor y bonito,
pero no lo hago. Quiero vivir. Los
sostengo arriba como muñecos de papel
chico y chica y los aprieto juntos
por las caderas, como trozos de lasca,
para que salten chispas de ellos, y digo.
Hacer lo que vais a hacer, y hablaré de ello.

Sharon Olds (The Gold Cell, 1987).


            (Traducción  por Julio Mas[1])





[1] Para más información sobre el escritor, consultar el Blog de poesía y otras artes por Julio Mas Alcaraz. http://juliomasalcaraz.blogspot.com.es/